





Un alias de Outlook es una dirección de correo adicional asociada a tu cuenta de Microsoft. No es otra cuenta: comparte bandeja de entrada, contactos, configuración y contraseña con la principal. Microsoft lo dice sin rodeos en su página de ayuda: puedes iniciar sesión con cualquier alias porque todos usan la misma contraseña. Lo útil es que te permite dar una dirección distinta según el sitio (una para tiendas, otra para trabajo) sin gestionar varios buzones. Lo que casi nadie cuenta es dónde están las trampas: qué direcciones se pueden añadir, qué pasa al borrar un alias y por qué cambiar el alias principal no es un simple ajuste de estética.
Aquí empiezan la mayoría de las dudas. Según la documentación actual de Microsoft, no se puede crear un alias nuevo terminado en @hotmail.com, @live.com ni @msn.com, y esas mismas direcciones tampoco se pueden añadir como alias de otra cuenta. Lo que sí permite es crear una dirección nueva de @outlook.com o añadir una dirección que ya tengas de otro proveedor, como una de Gmail o de tu propio dominio. Una dirección asociada a una cuenta de trabajo o de centro educativo queda fuera.
El nombre del alias tiene sus reglas: solo admite letras, números, puntos, guiones bajos y guiones. Si quieres una dirección con otro formato, tendrás que probar variantes hasta dar con una libre.
Una consecuencia práctica: si tienes una cuenta antigua de Hotmail y quieres seguir usando esa dirección, lo normal es que ya sea tu cuenta principal. Si te interesa entender por qué Hotmail y Outlook conviven, lo explicamos en qué pasó con Hotmail.
Entra en la página de Microsoft para administrar cómo inicias sesión en tu cuenta (te pedirá identificarte) y busca la opción «Agregar un nombre de usuario». Tienes dos caminos:
Si necesitas una cuenta de Microsoft desde cero antes de nada, la guía para crear una cuenta de Outlook cubre ese paso. Y si buscas el truco equivalente en el otro lado, con Gmail el mecanismo es distinto y lo tienes en cómo crear un alias en Gmail.
Recibir es automático: todo lo que llegue al alias aparece en la bandeja principal. Para enviar, en Outlook.com en el navegador abre un mensaje nuevo, ve a «Opciones» y activa «Mostrar desde». Aparece entonces una línea «De» con una flecha: despliégala y selecciona el alias. Si el alias no sale en la lista, la propia Microsoft ofrece la opción «Otra dirección de correo electrónico» para escribirlo a mano. Un matiz que conviene saber: Microsoft advierte de que puede que no tengas permiso para enviar desde todas las direcciones que ves en la lista, así que haz un envío de prueba antes de dar esa dirección a un cliente.
Los mensajes enviados se guardan siempre en «Elementos enviados», sea cual sea la dirección desde la que salieron.
Sobre cómo lo ve el destinatario cuando el alias es de otro proveedor, un blog de 2024 habla de un aviso de «enviado a través de Outlook.com» y de posibles filtros de spam. Microsoft no lo confirma en su documentación, así que lo trato como una posibilidad, no como un hecho. Mi criterio: para correo profesional importante, usa una dirección de tu propio dominio con un servicio preparado para ello. Para uso personal, el alias es más que suficiente. Y si tus mensajes acaban en la carpeta de spam del otro lado, el problema probablemente es otro; aquí tienes por qué pasa.
Microsoft indica que, para cambiar la dirección de remitente predeterminada, hay que cambiar el alias principal. El procedimiento: vuelves a la página de administración, localizas el apartado «Nombre de usuario de la cuenta» y pulsas «Convertir en principal» junto a la dirección elegida. Esa dirección será la que aparezca en tus dispositivos Microsoft.
Dos límites importantes. Una dirección de trabajo o educativa no puede ser la principal. Y el alias principal no se puede quitar sin antes elegir otro. Mi recomendación editorial: no cambies el principal por capricho. Si dejas de usar la dirección original y un día la olvidas, recuerda que las cuentas sin uso acaban cerrándose; repasa los plazos en cuándo borran una cuenta inactiva.
Para eliminar un alias vas a la misma página de administración y pulsas «Quitar» a su lado. Lo que ocurre después depende del dominio, y la diferencia es enorme:
Antes de quitar un alias de Outlook, mira qué sitios lo usan como usuario o como correo de recuperación. Si lo borras y era el correo con el que te registraste en un banco, una tienda o una red social, puedes quedarte sin poder recibir el código de esas cuentas. En los foros de Microsoft se ven consultas de gente que quiere borrar un alias de Hotmail sin tener claro qué implica; la respuesta corta es que, en direcciones de Microsoft, no hay recreación posible.
Mi opinión es clara. Un alias es mejor cuando quieres separar el origen del correo (compras, newsletters, trabajo) pero sigues queriendo leerlo todo en un solo sitio. Una cuenta aparte es mejor cuando necesitas separación real: otra contraseña, otros contactos, otra persona que accederá. El alias no aísla nada: si alguien consigue tu contraseña, entra por cualquier alias a todo. Por eso, si sospechas que alguien ha accedido, no te quedes en el alias: cambia la contraseña de la cuenta y revisa la actividad. Lo que pasa cuando el acceso ya se ha perdido del todo lo cuentan en una cuenta hackeada con el correo de recuperación cambiado, y es justo lo que querrías evitar.
Si el alias no aparece en la lista «De», comprueba que está verificado y recarga Outlook. Si al añadir una dirección de otro proveedor Microsoft la rechaza, revisa que no sea de trabajo o educativa y que no esté ya vinculada a otra cuenta de Microsoft. Si necesitas que la aplicación del móvil lo use, el comportamiento depende de la aplicación y de tu versión; la documentación oficial consultada solo detalla el uso en Outlook.com en el navegador, así que no te prometo pasos concretos para móvil.
La combinación que mejor funciona en la práctica: un alias de Outlook.com por categoría de uso, el principal sin tocar, y un correo de recuperación de otro proveedor. Así, aunque borres un alias por error, tu cuenta sigue accesible. Y antes de pulsar «Quitar» en uno de Microsoft, haz la comprobación que casi nadie hace: busca en tu bandeja el nombre de ese alias y mira qué servicios te han escrito a esa dirección en el último año.
Artículos Relacionados